Ciudad de México. El Lago de Pátzcuaro en Michoacán, los corredores biológicos de las microcuencas hidrológicas de San Miguel de Allende en Guanajuato y los Manglares de Nichupté en Cancún, reportan una pérdida de humedales debido a la expansión del desarrollo agrícola, urbano y turístico que los gobiernos locales toleran en las inmediaciones de estos ecosistemas.

El Lago de Pátzcuaro, uno de los sitios turísticos más importantes de Michoacán, registra una pérdida de humedales al reducirse el tamaño de su superficie de 111 a 72 kilómetros cuadrados entre 1972 y 2014.

“La pérdida es demasiado grande y es una magnitud que ha llevado al Lago a casi el 50 por ciento de la reducción de su territorio. El Lago de Pátzcuaro necesita de todos para que pueda ser rescatado”, admitió Joaquín Garduño Maya, director de Ecología y Medio Ambiente de Pátzcuaro.

Durante el webinar “Ciudades y Humedales” convocado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), el funcionario expuso que el desarrollo agrícola de huertos de aguacate y la expansión urbana sobre el vaso lacustre del Lago están afectando gravemente la cuenca.

Además, el Lago padece la introducción de al menos cinco peces exóticos: la lobina, la carpa común, la carpa herbívora, la mojarra y el guatapote del Lerma. También enfrenta una invasión de lirio y pastos acuáticos.

“De una investigación que hemos realizado, de dos a tres años a la fecha, hemos detectado que en la ribera del Lago de Pátzcuaro se encuentran huertos de aguacate a escasos uno o dos metros y surten de la misma agua del Lago para poder abastecer de agua a los aguacates. Tenemos también problemas de invasión en la zona federal donde gente que tiene concesiones de la Comisión Nacional del Agua para el uso y disfrute de estos predios que se encuentra en la ribera del Lago, se están extralimitando un poco y están construyendo sobre el vaso lacustre”, señaló.

Para frenar la agonía de este humedal, actualmente el Municipio promueve que el Lago de Pátzcuaro sea reconocido en su totalidad como sitio Ramsar (de importancia internacional) , que sea declarado Área Natural Protegida federal y que la Semarnat haga valer el decreto de veda forestal vigente en la cuenca para detener la proliferación de cultivos agrícolas.

Otro caso son los corredores de las microcuencas hidrológicas de San Miguel de Allende en Guanajuato donde se reportan altos niveles de deforestación y pérdida de suelo.

El deterioro de los espacios naturales es preocupante principalmente en las zonas de Picachos, Puerto de Nieto, Río Laja y Cañada de la Virgen, informó Francisco Peyret García, director de Medio Ambiente y Sustentabilidad de San Miguel de Allende.

Debido a este deterioro, anticipó que está aumentando la posibilidad de inundación para los habitantes de la ciudad, se le está restando funcionalidad a la presa Ignacio Allende, a los arroyos y al Río Laja, y se ha modificado el microclima del municipio.

“San Miguel tiene un problema de sequía en el campo y, por otra parte, las zonas forestales con altos niveles de pérdida de suelo y de deforestación. Esos son los dos grandes problemas a los que nos hemos enfrentado en los últimos años, es un proceso que viene desde décadas atrás, no es nada nuevo, desafortunadamente a estos diagnósticos que surgieron hace 15 años no se les dio seguimiento por lo que nosotros, desde hace dos años, nos avocamos a tratar de implementar soluciones”, indicó Francisco.

Actualmente, la Dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad de San Miguel de Allende implementa un plan de acción climática para recuperación de suelo y restauración de polígonos en zonas forestales estratégicas que comprenden 200 hectáreas en las que prevén plantar 250 mil variedades de especies nativas como agaves, huizaches, mezquites, encinos, entre otros.

En Cancún, los manglares de Nichupté y del Parque Nacional Costa Occidente de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, al igual que otras 23 Áreas Naturales Protegidas (ANP´s) de la Península de Yucatán, están amenazados principalmente por la oferta de tours que ofrecen actividades de ecoturismo, pesca deportiva y buceo.

Yadira Gómez Hernández, directora regional de Península de Yucatán y Caribe Mexicano de la Conanp, detalló que se otorgaron 3 mil permisos para las actividades turístico recreativas al interior de las 25 ANP´s y se estima que cada año llegan alrededor de 6 millones de visitantes.

Además, en Cancún se han expedido 613 autorizaciones de embarcaciones para buceo y esnórquel al interior de las ANP´s.

Por otro lado, los arrecifes de coral están en peligro. Se estima que en los últimos 30 años se ha perdido el 50 por ciento y en los próximos 30 años se podría perder el 90 por ciento del sistema arrecifal.

“Este ecosistema no está solo. Estos humedales no lo podemos ver solo porque los manglares, los pastos y los arrecifes están conectados”, enfatizó Yadira.

Para reducir el impacto del turismo, la Conanp difunde las guías del turista responsable, promueve la educación ambiental y la coordinación interinstitucional entre diferentes actores sociales que contribuyan a la preservación de los humedales.

 

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