La preservación de lo que se presenta en la pantalla necesita acción fuera de ella por eso, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), a través de la Reserva de la Biósfera Ría Lagartos, desde 1999 ha trabajado en la conservación de esta especie, mediante el Programa de Conservación del Flamenco del Caribe, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil como Fundación Pedro y Elena Hernández A. C.
Ciudad de México. Después de 15 horas de observación continúas desde un refugio que le permitió pasar desapercibido mientras contemplaba el fenómeno de anidación del flamingo caribeño en los humedales de la Península de Yucatán, Lorenzo Hagerman supo que tenía frente a él una historia visual que, quizá, podría sensibilizar y emocionar al público.
“Los biólogos me dejaron y regresaron 15 horas después, entonces, pude entender lo que estaba sucediendo”, me contó el cineasta en entrevista.
Fue así como, tras más de 35 años haciendo películas, se involucró por primera vez en el documental de naturaleza con “Flamingos: la vida después del meteorito” que documenta el ciclo de vida del flamingo caribeño -desde la migración a los sitios de anidación, el proceso de apareamiento, el nacimiento, hasta el primer vuelo de las crías- revelando la importancia de la Península de Yucatán como hogar temporal de esta especie.
El documental, narrado por Julieta Venegas y musicalizado por el compositor Bryce Dessner, en una coproducción de La Vaca Independiente, Cactus Film & Video y Cornell Lab of Ornithology , una de las organizaciones científicas especializadas en el conocimiento y conservación de las aves, cumple con cuatro funciones imposibles pasar desapercibidas:
- Educativa: proporciona una secuencia de imágenes que ayudan al espectador a entender el ciclo de reproducción del flamingo caribeño y su estrecha relación con las lagunas costeras de la Península de Yucatán debido a que en este hábitat encuentran una combinación muy particular de factores climáticos, ecológicos y geográficos.
- Informativa: la narración aporta datos que son imprescindibles para que el público conozca que los ecosistemas de la costa yucateca, entre ellos los humedales donde se forman esteros y lagunas localmente denominadas “rías”, sustentan la preservación de esta especie.
- Formativa: la puesta en escena de imágenes tan íntimas en el ciclo de reproducción del flamingo caribeño invita al espectador a ser consciente de la importancia que tiene la especie y la necesidad de proteger los recursos naturales que le permiten reproducirse.
- Recreativa: el entretenimiento cinematográfico del documental, también estimula experiencias lúdicas a través de una experiencia inmersiva que divierte y deja espacio a las risas, funcionando como un descanso mental.
Pero el documental también tuvo una aportación clave en la conservación de la especie porque presenta un sitio de monitoreo que no se tenía contemplado hasta antes de la filmación. El propio Lorenzo Hagerman me compartió en entrevista que el primer año de rodaje, los flamingos no llegaron al banco de anidación donde él y su equipo, los esperaban. Incluso, hicieron una expedición a las Bahamas, Cuba, Venezuela y Colombia para tratar de ubicar a una bandada de 40 mil flamencos que no llegaban, pero finalmente los ubicaron en los pantanos de la costa norte yucateca.
“Estamos hablando de que se nos perdieron 40 mil flamencos osea, no es poca cosa y los fuimos a encontrar a los pantanos donde a partir de ese momento, las organizaciones que hacen monitoreo, ya lo tienen considerado como una zona de monitoreo. Allí era donde estaban los flamencos durante ese periodo donde no se sabía dónde estaban y se decía es que se dispersan y luego se vuelven a encontrar. Entonces, también tener los recursos para hacer la película abrió puertas a los especialistas para descubrir nuevos sitios y saber que la zona de los pantanos al norte de la Península, que es una zona totalmente inaccesible, era un refugio para ellos entre el periodo de cortejo y reproducción”, detalló Hagerman en entrevista con Evlyn.Online
Ambientado en un territorio marcado por el impacto del meteorito que formó el Cráter de Chicxulub, el documental captura los ecosistemas de las Áreas Natural Protegidas (ANP´s) Reservas de la Biosfera federales Ría Celestún y Ría Lagartos, así como la Reserva Estatal El Palmar.
Son precisamente esos ecosistemas los que conforman el territorio donde la especie encuentra factores esenciales para mantener su ciclo reproductivo: disponibilidad de alimento dentro de las charcas salineras, esteros y ciénagas en la costa norte de Yucatán, artemia salina, camarones, moluscos, crustáceos y cianobacterias.
A mayor aumento de huracanes, tormentas tropicales y lluvia crece en gran medida la cantidad de alimento disponible para el flamingo en la etapa crítica de crecimiento que se sitúa en los 75 a 90 días de edad justo antes de volar.
Pero en años donde la lluvia en promedio disminuye, el alimento disponible y el peso de los jóvenes es ligeramente bajo para la talla.
La preservación de lo que se presenta en la pantalla necesita acción fuera de ella por eso, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), a través de la Reserva de la Biósfera Ría Lagartos, desde 1999 ha trabajado en la conservación de esta especie, mediante el Programa de Conservación del Flamenco del Caribe, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil como Fundación Pedro y Elena Hernández A. C.
Ahora, quienes disfruten el cine viendo este documental, también serán aliados de la especie porque la Conanp informó que los recursos que La Vaca Independiente reciba por la exhibición del documental serán destinados a fortalecer los trabajos de conservación.
En cada ecosistema hay una historia por descubrir y en la medida en que la naturaleza sea protagonista en el cine, el público está invitado a observar, aprender y proteger.
