Los loros mexicanos necesitan protección y la primera acción a considerar es la educación ambiental entre la población para difundir el rol que tienen estas aves en el medio ambiente, así como las penas por su posesión, tráfico y traslado en camionetas de redilas o autobuses para luego comercializarlas en los sitios de mayor demanda: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Tecolutla, Veracruz. No son grandes, pero sí espaciosas. Las dos jaulas colgadas en un árbol pasarían desapercibidas sino fuera por “Candy” y “Ken”, una pareja de loros que atraen por su belleza y simpatía.

Su color predominante es el verde distribuido en diferentes tonalidades en su pequeño cuerpo. El área de la garganta, pecho y abdomen es verde oliva contrastado con el resto de su plumaje y en la frente tienen una notoria mancha de color naranja que continúa hasta debajo de sus ojos donde se extiende un plumaje en tono amarillo, ¡contemplarlos detrás de los barrotes de las jaulas es una oda a la alegría!

Son las tres de la tarde y Eréndira está apurada atendiendo el negocio de comida que instaló a una cuadra de la playa de este municipio conocido en Veracruz por sus aguas tranquilas y arena suave. La pareja de loros le hace compañía mientras cocina, dice que los tiene con ella desde hace cuatro años y forman parte del atractivo turístico con sus silbidos y parloteos.

Eréndira admite que desconoce que los loros son una las especies más afectadas por el tráfico ilegal de especie en el país y que un número importante son decomisados cada año en mercados, carreteras y aeropuertos. Su habilidad para repetir palabras, los vuelve muy atractivos para la captura ilegal en sus hábitats naturales.

Aunque las 23 especies de loros que habitan en el país están protegidas por las leyes mexicanas debido a que sus poblaciones disminuyeron notoriamente en las últimas décadas, su captura, tráfico y venta ilegal no cesa.

Candy, un loro que cautiva por su simpatía entre los barrotes horizontales de su jaula. Crédito: Evlyn.Online
Candy, un loro que cautiva por su simpatía entre los barrotes horizontales de su jaula. Crédito: Evlyn.Online

 

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) decomisó recientemente 13 loros en el marco de un operativo donde se aseguraron 107 aves silvestres que se vendían en el tianguis ganadero de Yecapixtla, Morelos. Por este delito ambiental, dos personas fueron puestas a disposición de la Fiscalía General de la República.

 

Con la campaña “Tu casa no es su casa”, que promueve la Profepa, se apuesta a la educación ambiental entre la población para que evite ser cómplice de la cadena delictiva del tráfico de especies de vida silvestre pero el tráfico de loros no se detiene dentro del territorio nacional.

La Procuraduría ha detectado que existe una gran demanda de aves canoras que imitan la voz humana. A pesar de que en 2008 se publicó un decreto que prohíbe la comercialización de estos ejemplares (Artículo 60 Bis2 de la Ley General de Vida Silvestre). Actualmente este decreto sigue vigente, pero se continúan extrayendo los psitácidos -pericos, loros y guacamayas- para su venta.

Datos de la Profepa detallan que existen capturadores en las zonas donde se distribuyen de manera natural, quienes concentran grandes cantidades de los ejemplares. También, muchos ejemplares se extraen de las áreas naturales protegidas o de las áreas aledañas. En ambos casos son acopiadas por los acopiadores, quienes las preparan en paquetes para ser trasladadas a los sitios de mayor demanda, principalmente los grandes centros de consumo: CDMX, Guadalajara y Monterrey. El transporte se hace en camionetas de redilas y en autobuses.

Decomiso de loros en tianguis de Yecapixtla, Morelos. Crédito: Profepa
Decomiso de loros en tianguis de Yecapixtla, Morelos. Crédito: Profepa

Una vez que llegan a las ciudades, son entregados a minoristas, que se encargan de la venta al público. En este proceso pueden morir el 70 por ciento de los ejemplares que son extraídos.

“El traslado generalmente es mediante cajas de cartón, huacales de plástico o madera e incluso jaulas cubiertas por redes de malla o mediante costales o telas, colocándolas en los vehículos en los que serán transportados”, detalla la Profepa para Evlyn.Online

La oferta mayor ocurre en mercados públicos, tianguis, ferias de aves, así como en internet mediante redes sociales o foros de venta.

No se tiene evidencia de que sean exportados con la misma frecuencia o cantidad con que son demandados dentro del territorio nacional. Sin embargo, sí se han detectado algunos casos de exportación ilegal de aves en la frontera con Estados Unidos.

De 2018 a abril de 2025, la Profepa, en conjunto con las diversas fiscalías e instituciones, reportó el aseguramiento 3 mil 438 ejemplares de psitácidos, (familia de aves entre las que se encuentran los loros) en distintos puntos de la cadena del tráfico: extracción, acopio, transporte y comercialización.

Mientras que entre 2017 y 2025 formó parte de trece asuntos penales por conductas probablemente constitutivas de delitos y tipificadas en el Código Penal en relación con la venta, tráfico, posesión, transporte de psitácidos. En dos de ellos presentó denuncia directa y en once investigaciones restantes, informó que colabora con la FGR.

De lo anterior, la Profepa logró un decomiso y aseguramiento importante en número de ejemplares, los cuales fueron llevados a un lugar adecuado para asegurar su bienestar. Este caso ocurrió en mayo de 2018, cuando se hizo un operativo en el Estado de México, con apoyo de la Policía Federal (hoy Guardia Nacional), en el que se aseguraron 325 ejemplares de loros y pericos y se remitieron tres personas al Ministerio Público de la Federación. Se logró una sentencia condenatoria de tres años de prisión, multa y la reparación del daño.

El artículo 420 fracción IV y V del Código Penal Federal establece que se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa a quien participen en la cadena de tráfico de vida silvestre.

Para proteger a los loros mexicanos, la Procuraduría promueve una campaña permanente de educación ambiental que invita a la concientización y la responsabilidad colectiva para proteger los hábitats y a las especies de vida silvestre.

El artículo 420 fracción IV y V del Código Penal Federal establece que se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa a quien participen en la cadena de tráfico de vida silvestre.

Para proteger a los loros mexicanos, la Procuraduría promueve una campaña permanente de educación ambiental que invita a la concientización y la responsabilidad colectiva para proteger los hábitats y a las especies de vida silvestre.

Entérate:

Fuente: Profepa.

En México hay 23 especies de loros protegidas por las leyes mexicanas

El tráfico ilegal de loros se concentra en los estados del sur, por ser zonas de extracción, y de ahí hacia el centro del país. En la parte norte, se concentra en los estados de Sinaloa, Nayarit y Jalisco.

Profepa, Guardia Nacional y Policía Estatal aseguraron de 2018 a abril de 2025, 3 mil 438 ejemplares de las especies de perico atolero, loro corona azul, loro cabeza amarilla, loro nuca amarilla, loro cachetes amarillos, guacamaya verde, perico pecho sucio, loro frente blanca y loro corona de viejo.

La campaña “Tu casa no es su casa” apuesta a la educación ambiental para evitar que la ciudadanía no extraiga, compre, venda o regale loros y otras especies de vida silvestre.