¿Por qué incomodan tanto los defensores ambientales en este país?, ¿qué es lo que más molesta de su activismo?, ¿qué impacto tuvo su lucha?, ¿por qué en la mayoría de los casos predomina la impunidad y no son investigados?
Ciudad de México. Entre 2015 y 2025 murieron 199 defensores ambientales en el país por oponerse a la explotación de los recursos naturales, la biodiversidad y el territorio. La cifra es insoportable. Impacta y revela lo letal que es el territorio nacional para quienes están en la primera línea de la defensa del medio ambiente.
Visibilizar una década mortal para 199 defensores ambientales fue posible gracias al registro histórico y sistemático que desde hace 12 años lleva a cabo el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda). No es cosa menor documentar cada ataque, identificar sectores de riesgo y el perfil de quienes cometen la agresión.
Al presentar la edición número 12 del Informe sobre la situación de las personas y comunidades de los derechos humanos ambientales en México, el Cemda reveló datos que inmediatamente activan un estado mental curioso y uno empieza a plantearse preguntas como ¿por qué incomodan tanto los defensores ambientales en este país?, ¿qué es lo que más molesta de su activismo?, ¿qué impacto tuvo su lucha?, ¿por qué en la mayoría de los casos predomina la impunidad y no son investigados?, y otras más.
Entre los datos revelados en el Informe está que, durante 2025, la violencia contra quienes defienden el medio ambiente se intensificó de manera alarmante. Se documentaron 135 agresiones y 10 asesinatos. Destaca el aumento del 61.8 por ciento respecto a 2024, de los ataques contra mujeres defensoras. El sector hídrico fue el más riesgoso, así lo documenté en “Defender el agua cuesta la vida en México”
Desde el periodismo ambiental, me toca cubrir conflictos ambientales, tensiones territoriales, extracción ilegal de especies, daños a ecosistemas, entre otras situaciones en las que suelo encontrar personas o grupos que, de manera pacífica, protegen un territorio. No lo hacen para beneficio exclusivo, lo hacen privilegiando el bien común y la preservación de un entorno sano que les permita el disfrute a ellos y a sus familias.
Pero cuando un defensor ambiental es asesinado o es víctima de un ataque, otros más que les respaldan están riesgo y, algunas veces, dan un paso atrás en su activismo por temor a represalias.
Gustavo Alanís Ortega, director ejecutivo del Cemda, es contundente al señalar que una década mortal para los defensores ambientales es “inaceptable”, “insostenible”
“Llevamos 12 años publicando el Informe y una de las cosas más lastimosas que pudimos documentar es que, desde 2015, se han contabilizado 199 defensores que han perdido la vida. Y nos parece que es inaceptable, insostenible, que, por justamente querer proteger a la naturaleza, la tierra y el territorio, por eso pierdan la vida”, afirmó en entrevista para Evlyn.Online
El impacto es más profundo cuando se visibiliza que El Estado mexicano en sus distintos órdenes de gobierno sigue siendo el principal agresor contra las personas y comunidades que defienden el medio ambiente.
“Es muy fuerte saber que, en el 76 por ciento de los eventos de agresión, justamente participa el Estado y cuando tú desmenuzas al Estado estás encontrando a policías locales, policías estatales pero también personal de Sedena, Marina, de la Guardia Nacional”, reveló Alanis en entrevista con Evlyn.Online
Tras exhibir los resultados que arroja este Informe, el director ejecutivo del Cemda no titubea en su exigencia de que el Gobierno mexicano debe asignar recursos financieros y humanos suficientes al sector ambiental y al mecanismo de protección a personas defensoras de derechos humanos y periodistas para que puedan cumplir con sus atribuciones de salvaguardar a quienes defienden el medio ambiente.
“Tiene que haber un viraje a nivel de Estado mexicano para que los de la Sedena, Marina o Guardia Nacional sean quienes cuiden y no quienes agredan a los defensores, pero para que esto ocurra tiene que haber voluntad del Estado mexicano”, advirtió en entrevista con Evlyn.Online
Lo peor que puede pasar en un país donde nos hemos acostumbrado a escuchar el constante incremento de cifras de personas desaparecidas, violentadas o asesinadas, es que normalicemos el ascenso en el número de víctimas de ataques por defender el medio ambiente. El riesgo es altísimo porque se inhibe el activismo de quienes defienden el espacio donde se desarrolla la vida y cuyos recursos naturales como el agua, aire, suelo y biodiversidad, son necesarios para la supervivencia de las personas.
Quien protege el territorio y sus recursos naturales, protege la supervivencia de todos. ¡Basta de ataques!
