Ciudad de México. Diariamente miles de ballenas emprenden una ruta migratoria en corredores marinos de todo el mundo buscando aparearse, dar a luz y amantar a sus crías sin imaginar que su travesía es cada vez más peligrosa debido a las artes de pesca abandonadas en el océano.

Un monitoreo de las rutas migratorias de 845 ballenas realizado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) reveló que la acumulación de los impactos de la pesca industrial, las colisiones con barcos, la contaminación, la pérdida de hábitat y el cambio climático están creando un camino peligroso y a veces fatal para las especies marinas.

“La amenaza más mortal es cuando se enredan en artes de pesca abandonadas, conocidas también como redes fantasmas, las cuales matan a unas 300 mil ballenas, delfines y marsopas cada año. Aún peor, esto sucede desde el Ártico hasta la Antártida”, concluyó WWF.

Pie de foto: Una ballena emprende su ruta migratoria. Crédito: WWF
Pie de foto: Una ballena emprende su ruta migratoria. Crédito: WWF

 

En el informe “Protegiendo los corredores azules”, la organización analiza datos satelitales de las rutas migratorias de las ballenas y reúne de datos científicos aportados por más de 50 grupos de investigación con destacados científicos marinos de la Universidad Estatal de Óregon, la Universidad de California en Santa Cruz, la Universidad de Southampton y otros, para entender los peligros que enfrentan estos mamíferos marinos.

“Desde WWF México se contribuye a estos esfuerzos a través del apoyo a científicos y organizaciones para entender mejor la magnitud del daño que ocasionan las artes de pesca en las ballenas y el riesgo de colisiones con barcos en el Pacífico Mexicano, así como para incrementar las capacidades locales e implementar las mejores prácticas de avistamiento turístico y rescate de ballenas enmalladas”, dijo el Dr. Eduardo Nájera, Coordinador de Paisajes Marinos de WWF México.

Pie de foto: Ballena migrando junto a su cría. Crédito: WWF
Pie de foto: Ballena migrando junto a su cría. Crédito: WWF

 

Los estudios de casos destacan los puntos críticos y los riesgos que enfrentan las ballenas en sus migraciones, algunas de las cuales pueden ser de miles de kilómetros cada año. Como resultado de estos peligros, 6 de las 13 grandes especies de ballenas están clasificadas como vulnerables o en peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), incluso después de décadas de protección de la caza comercial.

“El impacto total de las actividades humanas como la pesca industrial, colisiones con barcos, la contaminación química, plástica y acústica, la pérdida de hábitat y el cambio climático, están creando un viaje peligroso y a veces fatal”, dijo Chris Johnson, Líder Mundial para la Conservación de Ballenas y Delfines en WWF.

Entre las poblaciones de mayor riesgo se encuentra la ballena franca del Atlántico norte, una especie que migra entre Canadá y Estados Unidos y está en peligro crítico de extinción al ubicarse en su punto más bajo en 20 años, con solo 336 individuos.

Pie de foto: Las ballenas trazan sus rutas migratorias. Crédito: WWF
Pie de foto: Las ballenas trazan sus rutas migratorias. Crédito: WWF

 

Se estima que un 86 por ciento de las ballenas francas identificadas se han enredado en artes de pesca al menos una vez en su vida. Una sola muerte pone en peligro la supervivencia de esta población. Entre 2017 y 2021, 34 ballenas francas del Atlántico norte murieron frente a las costas de Canadá y Estados Unidos por colisiones con barcos y al enredarse en artes de pesca.

“Con los datos de los estudios de seguimiento satelital del estado de Óregon, vemos migraciones a través de aguas nacionales e internacionales que crean varios desafíos para la conservación y recuperación de sus poblaciones”, agregó el Dr. Daniel M. Palacios, del Instituto de Mamíferos Marinos de la Universidad Estatal de Óregon.

Pie de foto: Las ballenas enfrentan peligros en su migración. Crédito: WWF
Pie de foto: Las ballenas enfrentan peligros en su migración. Crédito: WWF

 

A través de su informe, WWF hizo un llamado urgente a concretar un nuevo tratado internacional para alta mar en el marco de las Naciones Unidas y exige la implementación de un nuevo enfoque de conservación para hacer frente a estas amenazas y proteger a las ballenas, a través de una mayor cooperación a nivel local, regional e internacional.

Los beneficios de los corredores azules protegidos se extienden mucho más allá de las ballenas, recalcó.

Cada vez hay más pruebas que muestran el papel fundamental que desempeñan las ballenas en el mantenimiento de la salud de los océanos y el clima global: una ballena captura la misma cantidad de carbono que miles de árboles.

El Fondo Monetario Internacional estima el valor de una sola gran ballena en más de 2 millones de dólares estadounidenses, lo que suma más de 1 billón de dólares estadounidenses para la población mundial actual de grandes ballenas.

Pie de foto: Las ballenas tienen un gran valor en el ecosistema marino. Crédito: WWF
Pie de foto: Las ballenas tienen un gran valor en el ecosistema marino. Crédito: WWF