Una almejera que lidia con la pesca ilegal

San Felipe, Baja California. Cuando el Gobierno Federal le propuso, en 2010, a Martina Sandez que le entregara los 20 permisos que poseía para pescar camarón y pescado de escama con tal de no poner en riesgo a la vaquita marina y a cambio le ofreció 3 autorizaciones para pescar almejas de sifón, ella aceptó el trato sin imaginar que 11 años después, estaría lidiando con pescadores ilegales que sobreexplotan la especie.

“Son agresivos y sí hay peligro por eso uno no se mete con los ilegales”, dice en entrevista con Evlyn.Online

Pie de foto: Martina en su Cooperativa pesquera
Pie de foto: Martina en su Cooperativa pesquera

Desde 1997 esta almejera está inmersa en el sector pesquero de este Puerto y conoce bien la manera en la que operan los pescadores ilegales de almeja de sifón por ello, está convencida de que las autoridades pesqueras pueden actuar para revertir la sobreexplotación de esta pesquería.

“Las autoridades tienen todo en sus manos por los avisos de arribo. Es muy fácil porque los compradores, si no les llevamos recibo de arribo y factura, no compran. Lo malo es que los ilegales consiguen esas facturas y avisos de arribo a nombre de otras Cooperativas que no tienen producto en su área. Entonces, los ilegal van y sacan producto de donde sea y lo venden a nombre de permisionarios que tienen su permiso, pero no tienen producto”, explica.

En las costas de la Península de Baja California y Sonora, las almejas de sifón son moluscos bivalvos de alta demanda debido a que, gran parte de la captura, se exporta principalmente al mercado asiático donde son muy valoradas.

Estas almejas pueden pesar hasta 3.25 kilos y su principal característica es un largo sifón que puede llegar a medir hasta 1 metro de largo y constituye el 50 por ciento de su peso total.

Pie de foto: Almeja de sifón capturada en San Felipe.
Pie de foto: Almeja de sifón capturada en San Felipe.

La estadística del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) reporta que, en los últimos 10 años, esta pesquería mostró un incremento en la producción llegando hasta las mil 325 toneladas en 2011 frente a las 19 toneladas que se capturaron en 2002.

A Martina le preocupa este incremento en la captura de la almeja de sifón, también conocida como almeja generosa o chiluda.

“Esa es mi mayor preocupación, que hay mucha ilegalidad. Están sobreexplotando el mar. Esa es mi más grande preocupación, que se termine el producto”, enfatiza.

La sobreexplotación ha derivado en una caída del precio de la almeja.

“Cuando yo inicié, el primer año, el precio era de 8 dólares el kilo. Algunas almejas pesan más del kilo, normalmente la embarcación trae 500 almejas por jornada y ahorita el kilo anda en 3 dólares, ha bajado muchísimo por lo mismo de que hay muchísima ilegalidad, hay sobreexplotación y nos está afectando en el precio y en el trabajo”, denuncia.

Si alguien le pregunta a Martina qué acciones implementaría para frenar la pesca ilegal de esta pesquería, ella tiene claro su plan de acción.

“Empezaría por un ordenamiento pesquero y una limitación de permisos. Por ejemplo, a nosotros no nos dan tiempo de veda las autoridades, pero julio y agosto es una época muy mala porque hace mucho calor. Si no tenemos un buen plan de manejo, se nos echa a perder mucho producto. Entonces, nosotros podríamos cooperar con un buen plan de manejo y las autoridades con un buen plan de ordenamiento”, propone.

Lo que más lamenta esta almejera es el abandono de las autoridades pesqueras al pescador legal.

“Yo veo que aquí en mi San Felipe se ha dejado mucho al pescador organizado. Los ilegales trabajan todos los días, pescan todos los días. Pero los organizados están muy dejados de la mano de las autoridades”, recalca.

Martina está sentada afuera de su Cooperativa en la que emplea a unas 30 personas. La custodian un par de pangas mientras apela a su memoria y se recuerda como una de las mujeres pioneras en el sector pesquero de San Felipe.

“Yo antes era una ama de casa y la pesca me cambió bastante porque me sentí más autosuficiente”, afirma.

Su mayor logro fue hacer crecer su negocio.

“Empecé con 3 permisos y ya tengo 6, empecé con 3 embarcaciones y ya tengo 6 con todo lo que lleva cada embarcación. Ese es uno de mis mayores logros porque fui creciendo”, expone.

También es satisfactorio para ella darle empleo a otras personas.

“Me da mucho gusto cuando les va bien a los buzos y que tengan su situación económica más relajada”, añade.

En la Cooperativa de Martina, los pescadores salen al mar entre 4 y 5 de la mañana.

“Los trabajadores tienen prohibido meterse con los ilegales para evitar problemas”, apunta.

Cada embarcación va equipada con un compresor de aire, una manguera de descarga de agua y un buzo equipado para sumergirse al fondo del mar con una bolsa colgada en el pecho que va llenando a medida que recolecta la almeja.

La mayoría de ese producto se prepara para llevarlo a Ensenada donde otra empresa se encarga de exportarlo a Asia.

Pie de foto: Martina inspeccionando la captura de almeja.
Pie de foto: Martina inspeccionando la captura de almeja.

Martina anhela el día en que sea su propia Cooperativa la que envíe las almejas al mercado asiático, sin intermediarios, aunque sabe que no es asunto sencillo porque ya tuvo una mala experiencia con un comprador de aquel continente.

“Es un riesgo muy grande también. Yo tuve un comprador que me quedó a deber lo de toda una temporada, más de 10 mil dólares, no me pagó”, recuerda.

Ahora que sus hijos están al frente de la Cooperativa familiar confía en que sean ellos quienes abran oportunidades en el mercado asiático, pero para eso, subraya que es importante frenar la pesca ilegal porque de lo contrario, la almeja de sifón se agotará.

“Se está sobreexplotando mucho, hay mucha pesca ilegal. Ahorita ya hay permisos hasta en zonas donde no existe ni almeja, eso nos daña bastante. A como yo me estoy dando cuenta ahorita, el recurso se va a terminar”, advierte.

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