La creciente generación de residuos electrónicos agrava la crisis en el país debido a la falta de sitios de disposición final para dar un manejo apropiado que evite la proliferación de contaminantes tóxicos y exhibe lo obsoleta que es la legislación ambiental. Una medida para mitigar esta problemática son los reciclatones con los que se buscan fomentar el hábito de separación para su acopio adecuado.
Ciudad de México. Cada año, un mexicano entierra unos 12 kilos de residuos electrónicos en el cementerio de los gadgets que van desde cables electrónicos, chips, tarjetas de memoria, hasta celulares, pantallas, entre otros dispositivos.
Heberto Ferreira Medina, encargado del área de Telecomunicaciones del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, campus Morelia, calcula que sólo en 2025 se generaron en el país 1.5 millones de toneladas de estos desechos.
“Hoy, cada mexicano genera unos 12 kilogramos anualmente. Si multiplicamos eso por 130 millones de habitantes, en 2025 produciremos 1.5 millones de toneladas de basura electrónica. Trescientas mil toneladas son más o menos un Estadio Azteca, entonces eso equivale a llenar entre cinco y seis estadios”, indica en un comunicado difundido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Para hacer frente a la problemática, el reto es dar un manejo apropiado a estos residuos, pero no hay una legislación adecuada o regulación suficiente sobre los lugares donde se tiran.
“Sólo tenemos una norma oficial, la NOM-161-SEMARNAT-2011, que clasifica los residuos que son basura y comprende algunos componentes electrónicos. Es la única regulación, pero no se sigue porque se volvió obsoleta”, sentenció Ferreira Medina.

Los residuos provenientes de aparatos eléctricos y electrónicos pueden clasificarse en seis categorías:
- Refrigeradores y equipos de aire.
- Pantallas y monitores.
- Lámparas.
- Aparatos grandes (como estufas o lavadoras).
- Artefactos pequeños (como tostadoras y hornos de microondas).
- Equipos informáticos o de telecomunicaciones (como celulares, laptops y tabletas).
El académico explica que la mayoría de las personas desconoce la importancia de eliminar de forma segura estos residuos y ello se ha vuelto un problema global.
“Muchos creen que, si un aparato dejó de funcionar, va a la basura. Ahí empieza el problema de contaminación”, agrega.
En los países desarrollados, detalló que cada dos o tres años las personas cambian de teléfono móvil “y estar a la moda provoca un severo trastorno ambiental”, enfatiza.
Cada vez es más usual ver estos residuos en basureros a cielo abierto. Lo grave es que, cuando estos artefactos entran en contacto con el agua, el sol y la contaminación, empiezan a degradarse y producen un líquido llamado lixiviado, el cual se forma por la descomposición de desechos orgánicos, el derrame del contenido de los envases, residuos de solventes y, la mayoría de las veces, por una mezcla de todo lo anterior.
Esos líquidos se infiltran al subsuelo hasta llegar a los mantos acuíferos.
“Muchos ríos en México están muy contaminados por metales pesados provenientes de la basura electrónica y ello afecta a la salud. La contaminación de este tipo es irreversible”, sentenció el especialista.
El desarrollo tecnológico detona un aumento en la cantidad de residuos eléctricos y electrónicos. Según el Observatorio Internacional sobre Residuos Electrónicos, en 2022 se generaron 62 mil millones de kilogramos en el mundo, la mayor cantidad registrada hasta ahora (en 2010 fueron 34 mil millones). El informe también refiere que, en ese mismo año, cada habitante desechó un promedio de 7.8 kilogramos, pero sólo el 22.3 por ciento (13 mil 800 millones de kg) se recogió y recicló de forma ecológica.
Heberto Ferreira advierte que la cantidad de estos residuos ha aumentado a un ritmo casi cinco veces superior a la de los desechos oficialmente reciclados. El informe referido también prevé que para 2030 se generarán 82 mil millones de kilogramos.
China es la nación que más de esta basura produce (12 mil millones de kilogramos), seguido de Estados Unidos (7 mil 200 millones) e India (4 mil 100 millones). En la lista sigue Japón (2 mil 600 millones), Brasil (2 mil 400 millones), Rusia (mil 900 millones), Indonesia (mil 900 millones), Alemania (mil 800 millones), Reino Unido (mil 700 millones) y México (mil 500 millones).
Cabe destacar que México ocupa el décimo lugar a nivel mundial y el tercero en América en la generación de estos residuos.

Una de las medidas más útiles es usar la tecnología por más tiempo.
“Si el dispositivo funciona hay que aprovecharlo muchos años o hasta que se descomponga”, recomienda.
Las empresas también pueden colaborar realizando un ciclo recirculante de la tecnología, esto es, adquirir el electrónico, sacarle jugo y, cuando se descomponga, devolverlo a la empresa que lo produjo para desensamblarlo y aprovechar algunos de sus componentes.
“Eso ayudaría a que estos aparatos no lleguen a la basura”, enfatiza Heberto.
Otra medida para mitigar el problema es participar en los reciclatrones, jornadas organizadas por la Secretarías de Medio Ambiente del país que buscan fomentar el hábito de separación de los residuos electrónicos para su acopio adecuado y reciclaje.
Para participar en las distintas jornadas, Heberto Ferreira aconseja destinar una caja exclusiva para residuos electrónicos y acumular ahí cables, discos duros, memorias, chips, memorias USB, laptops y todo lo que se vaya dañando para llevarla al próximo reciclatrón.
“Si reciclas 1.2 toneladas de basura electrónica a lo largo de tu vida, dejarás de emitir a la atmósfera una tonelada de dióxido de carbono”, estima el académico.
El próximo MegaReciclatrón en la UNAM se llevará a cabo los días 29 y 30 de enero de 9 a 16 horas en el Estacionamiento 8 del Estadio Olímpico Universitario.
Se reciben pilas (las cuales hay que trasladarlas en un contenedor limpio, como una garrafa para agua); teléfonos celulares; bocinas; computadoras portátiles (laptop); controles remotos; cables; audífonos; tabletas; CPU (unidad central de procesamiento o “cerebro” de la computadora); impresoras; tóners (polvos que se usan en impresoras láser y fotocopiadoras); y drones.
También artículos electrodomésticos como cafeteras, planchas, lavadoras, secadoras, hornos de microondas, refrigeradores y ventiladores; además de casetes y discos. No se aceptan focos ahorradores, cableado público, lámparas fluorescentes, módems, equipos desarmados o contaminados.
PonleLupa:
Fuente: UNAM
En 2022 cada habitante del mundo generó en promedio ocho kilos de residuos electrónicos
Cada mexicano genera unos 12 kilos de residuos electrónicos
Muchos ríos en México están altamente contaminados por metales pesados provenientes de los residuos electrónicos
Ya es irreversible una contaminación por metales que vienen en los componentes electrónicos y que impactan en la salud humana.
Tomar medidas de manejo de estos residuos es crucial para mitigar el daño ambiental.
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